Sigue el abuso y derroche en el congreso de SLP

02.04.2025 16:55

El Congreso del Estado de San Luis Potosí sigue derrochando dinero público. Solo en los sueldos de diez personas contratadas por honorarios como "auxiliares generales" se gastan 471,354 pesos mensuales.

La pasada legislatura destinaba 3.7 millones de pesos al mes para pagar a 176 empleados por honorarios. Sin embargo, la actual legislatura ha elevado esta cifra a 4.3 millones de pesos para 198 personas. En lugar de reducir este gasto insultante, lo han incrementado de manera brutal.

Dentro de este selecto grupo, la mayoría tiene vínculos con el diputado plurinominal Héctor Serrano, exdirigente estatal del Partido del Trabajo y ahora legislador por el Partido Verde. Gerardo Romero Vázquez recibe 63,237 pesos mensuales, y José Nicolás Albarrán García, 52,595 pesos. Ambos fueron representantes del PT en las elecciones pasadas.

Otro integrante es Jesús Alberto Romero Cárdenas, quien trabajó en el gobierno de la Ciudad de México como coordinador general de Reordenamiento de la Vía Pública del Centro Histórico, mientras Héctor Serrano era secretario de Gobierno.

Niskian Tonantsin Escobedo Anastacio y María Genoveva Ibarra González ingresaron en 2025 con un sueldo de 47,000 pesos mensuales cada uno. Al consultar a personal del Congreso, nadie supo decir quiénes son ni qué funciones desempeñan.

Nubia Rubí Salinas Bocanegra fue colocada por el diputado del PT Tomás Zavala y también recibe 47,000 pesos al mes.

Sonia Michelle Buendía Croskey, vinculada con el diputado de Morena Julio César Moreno y con antecedentes en el Estado de México, percibe un salario de 43,000 pesos.

Armando Díaz de León Palomares, exinspector municipal de la capital de San Luis Potosí en 2017, no reporta empleo en su currículum desde entonces. Sin embargo, Dolores Román, actual oficial mayor y exdirectora municipal de Comercio, lo colocó en el Congreso con un sueldo de 42,437 pesos.

Finalmente, César Omar Gaitán López, exempleado de la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal, recibe 40,000 pesos mensuales.

Este caso demuestra que el compromiso con la austeridad fue una mentira más. En el Congreso imperan el derroche, el amiguismo, el pago de favores políticos y el mantenimiento de burócratas innecesarios con dinero público.