Crecen diversos delitos en 2024 y otros permanecen igual

06.02.2025 15:13

San Luis Potosí sigue sin poder #vivirsinmiedo promesa hecha por Ricardo Gallardo durante su campaña electoral. A pesar de la insistencia en discursos optimistas, los datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan una cruda realidad en San Luis Potosí : la violencia y la delincuencia no solo persisten, sino que han aumentado en varias modalidades, afectando gravemente la economía y seguridad de las familias potosinas.

Uno de los delitos que más preocupa es el robo en sus distintas formas. El robo a casa habitación, el robo de motocicletas y el robo a transportistas crecieron de manera considerable en 2024. Más alarmante es que estos delitos se han vuelto más violentos, aumentando el riesgo para las víctimas y reforzando la sensación de impunidad que impera en el estado.

La situación no es mejor en otros frentes. El fraude, un delito que suele florecer en contextos de impunidad, también registró un aumento preocupante, al igual que los delitos contra la familia y aquellos relacionados con la sociedad. La violencia familiar, en particular, mantiene su tendencia al alza, lo que evidencia el fracaso en las estrategias para prevenir y atender este tipo de agresiones.

Sin embargo, el incremento más descomunal se registra en el narcomenudeo. Lejos de mostrar signos de contención, el narco menudeo se ha disparado, dejando en evidencia el descontrol y la falta de acción efectiva por parte de las autoridades. Las denuncias por amenazas y allanamiento de morada también han subido, sumando a la preocupación ciudadana.

Por otro lado, los delitos cometidos por servidores públicos han aumentado, pero sin consecuencias visibles. La impunidad en este rubro es particularmente alarmante, ya que sin sanciones ejemplares, el mensaje que se envía a la ciudadanía es que la corrupción y el abuso de poder son tolerados y hasta normalizados.

En contraste, delitos como homicidio culposo, lesiones, feminicidio, robo de vehículo automotor y corrupción de menores presentan cifras similares a las de 2023, lo que lejos de ser una buena noticia, demuestra un estancamiento en la lucha contra estos flagelos.