Claudia Scheimbaum presume empleo informal como logro
Es inadmisible que la primera mandataria del país Claudia Sheinbaum, al igual que su predecesor Andrés Manuel López Obrador celebre el aumento de la informalidad como un éxito y presuma el incremento del empleo informal como un logro de su administración.
Lejos de ser un logro, esta realidad pone de manifiesto la incapacidad del Estado para generar empleos dignos y bien remunerados. La informalidad laboral está asociada con bajos ingresos, ausencia de protección social y condiciones laborales precarias, perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad.
Esta postura no solo es engañosa, sino que también evidencia una profunda desconexión con la realidad laboral del país. Según datos recientes, el 54% de la población ocupada en México trabaja en la informalidad, lo que implica que más de la mitad de los trabajadores carecen de prestaciones básicas y seguridad social.
La expansión del empleo informal es, en gran medida, consecuencia de la falta de oportunidades en el mercado laboral formal. Factores como el bajo crecimiento económico, la rigidez en las regulaciones laborales y la insuficiente creación de empleos formales obligan a muchos mexicanos a buscar sustento en la economía informal. Esta situación se ve agravada por la falta de acceso a una educación de calidad y a programas de capacitación que permitan a los trabajadores integrarse en empleos formales y bien remunerados.
En lugar de enaltecer la informalidad, la administración actual debería enfocarse en implementar políticas públicas que fomenten la creación de empleos formales, impulsen el crecimiento económico y mejoren la calidad educativa. Solo así se podrá ofrecer a los mexicanos oportunidades laborales que les permitan desarrollarse plenamente y contribuir al progreso del país. Celebrar la informalidad es, en esencia, celebrar el fracaso de las políticas laborales y económicas que deberían garantizar el bienestar de la población.