Arena Potosí: el negocio privado pagado con dinero público
Arena Potosí: el negocio privado pagado con dinero público
San Luis Potosí tiene un nuevo monumento al despilfarro: la Arena Potosí. Un recinto de espectáculos que, aunque construido con dinero del erario, opera como una empresa privada en beneficio de unos cuantos. Mientras los servicios públicos agonizan por falta de recursos, el gobierno estatal decidió invertir millones en un negocio que solo engordará los bolsillos de un selecto grupo de políticos y empresarios.
La Arena Potosí, a pesar de ser financiada con dinero público, será manejada por la empresa "privada" Propees, y según varios empresarios del ramo del espectáculo, señalan que presuntamente los verdaderos dueños son personajes clave de la política y los negocios locales. Entre ellos, destacan el diputado federal José Luis Fernández "El Chiquis" y el propio mandatario Ricardo Gallardo Cardona, quienes, aunque lo nieguen, han movido todas las piezas para asegurar su dominio sobre el negocio del entretenimiento en San Luis Potosí.
Su ubicación tampoco es coincidencia: la construyeron a poca distancia de El Domo, otro centro de espectáculos que también estuvo bajo su influencia. Cuando este ya no les resultó rentable, simplemente decidieron levantar su propio feudo. Con la Arena Potosí bajo su control, garantizaron que todo el dinero y los eventos pasaran por sus manos, dejando al gobierno estatal como el gran patrocinador de su nuevo imperio.
Lo verdaderamente indignante no es solo el robo disfrazado de inversión, sino la brutal contradicción que representa en un estado con hospitales colapsados, escuelas sin mantenimiento y colonias sin servicios básicos. Mientras los potosinos hacen malabares para conseguir medicamentos o atenderse en un sistema de salud en ruinas, el gobierno destinó una cifra obscena a un recinto de espectáculos que no representa una prioridad para la ciudadanía.
Y la fiesta no termina aquí: además del gasto en su construcción, parte del presupuesto público seguirá financiando su operación y para este 2025 recibirá otros 40 millones de pesos. Esto significa que, mientras unos cuantos se reparten las ganancias, el pueblo seguirá pagando la cuenta.
El modelo es simple y perverso: el gobierno invierte el dinero de todos, la arena genera ingresos millonarios y los "empresarios" cercanos al poder se quedan con la ganancia. La Arena Potosí no solo es un ejemplo más de cómo se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas, sino que también refleja la política de siempre, disfrazada de modernidad.
Mientras en los hospitales los pacientes esperan camas y los médicos trabajan con lo poco que tienen, en la Arena Potosí se inaugurará la temporada de espectáculos con toda la pompa posible. Porque para la élite potosina, el show debe continuar, aunque sea con dinero ajeno.